Entrevista destacada · 2023
Construir un mercado es ganarse la confianza
Un mercado no se desarrolla delimitando un territorio en un mapa. Se construye con el tiempo, a partir de compromisos creíbles, socios competentes y resultados concretos.
Trabajo en el sector de la manutención desde 2005, en ventas, operaciones y desarrollo de mercados. Esta experiencia me ha enseñado a ser prudente con los grandes discursos sobre expansión. Anunciar la entrada en un país es fácil; construir allí una actividad duradera es otra cosa. Para ello, los clientes deben poder confiar en el producto, en el socio local y en el respaldo del fabricante.
Antes de incorporarme a EP Equipment, ya conocía la empresa como distribuidor. Aquella experiencia me dio una perspectiva valiosa: además del producto, veía cómo respondía el fabricante cuando necesitábamos una respuesta, una adaptación o apoyo concreto. En un mercado en desarrollo, la rapidez de respuesta no es un detalle menor del servicio: influye directamente en la confianza.
Partir del mercado tal como es
En Oriente Medio, uno de los primeros retos no fue la falta de oportunidades, sino el peso de experiencias anteriores. Algunos clientes habían formado su opinión sobre los equipos chinos a partir de productos antiguos o de un servicio posventa irregular. Una presentación no bastaba para cambiar esa percepción. Había que demostrarlo con resultados.
El diésel también tenía una presencia muy arraigada en la región. En los trabajos exigentes, muchos compradores lo consideraban la opción más segura y entendían que elegir un equipo eléctrico implicaba renunciar a ciertas prestaciones. Esa postura era comprensible cuando la recarga estaba poco desarrollada, el combustible era barato y las baterías anteriores no se ajustaban a determinados ciclos de trabajo. Pero las condiciones cambian: el combustible se encarece, la tecnología de iones de litio avanza y los clientes están más dispuestos a comparar resultados que a repetir una elección por costumbre.
El distribuidor forma parte del producto
Un fabricante no puede ganarse la confianza de una región a distancia. El distribuidor hace efectivos sus compromisos en el trabajo diario del cliente. Por eso, elegir socios exige mirar más allá de la cobertura comercial. Hay que valorar sus conocimientos técnicos, la gestión de repuestos, la rapidez del servicio, la integridad comercial y la voluntad de entender cada aplicación antes de recomendar una máquina.
Mi función no consiste solo en seleccionar distribuidores y esperar pedidos. Consiste en reforzar sus capacidades: compartir conocimiento del mercado, aclarar el posicionamiento, facilitar las respuestas técnicas y acompañarlos durante las primeras puestas en marcha. El primer cliente de un mercado nunca es un pedido más. Su experiencia se convierte en una referencia para las conversaciones posteriores.
En un mercado nuevo, la confianza no se consigue con un mensaje. Se gana cumpliendo los compromisos, también bajo la presión del trabajo diario.
La rapidez de desarrollo debe beneficiar al cliente
Dos de los motivos que me atrajeron de EP fueron su ritmo de desarrollo de productos y la claridad de sus respuestas. La velocidad no es una estrategia por sí sola; precipitar los cambios puede crear nuevos problemas. Pero cuando el equipo de ingeniería escucha y convierte una necesidad real en una solución fiable, la rapidez sí se transforma en una ventaja comercial.
Esto es especialmente importante en una región con mercados diferentes. El clima, la intensidad de uso, la normativa, la financiación y las expectativas de servicio varían de un país a otro. Una estrategia regional eficaz combina criterios comunes con atención a las necesidades locales. La pregunta no es «¿cómo imponemos la misma solución en todas partes?», sino «¿qué debemos mantener y qué debemos adaptar para que el cliente obtenga resultados fiables?».
Primero demostrar el valor, después crecer
Un desarrollo de mercado sólido exige paciencia al principio y permite acelerar después. Primero elegimos al socio adecuado y construimos la relación. A continuación, identificamos las aplicaciones en las que la tecnología ofrece una ventaja real. Acompañamos de cerca a los primeros clientes, documentamos los resultados y aprendemos de lo que no sale como esperábamos. Solo entonces ampliamos la actividad.
Esta secuencia puede parecer más lenta que perseguir volumen inmediato. En la práctica, crea un negocio más duradero. Los distribuidores invierten con mayor confianza. Los clientes recomiendan la marca basándose en su experiencia. La marca queda vinculada a su capacidad de respuesta, no solo a sus promesas.
Para mí, dirigir el desarrollo de un mercado consiste en ganarse la confianza: estar presente, escuchar sin ponerse a la defensiva, asumir compromisos realistas y resolver con rapidez cuando los resultados no están a la altura. El valor demostrado se convierte así en el mejor argumento para la siguiente oportunidad.