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Perspectiva en LinkedIn · 2026

La electrificación comienza por la energía, no solo por los vehículos

Por el Dr. Ali Boorang

Cuando se habla de electrificación, la conversación suele empezar por el vehículo o la máquina. Creo que debe comenzar antes: por la infraestructura energética que permitirá trabajar de forma fiable.

Una flota eléctrica puede impresionar el día de la entrega y decepcionar seis meses después si no se han previsto los picos de demanda, los periodos de recarga, la capacidad de la red, la continuidad del suministro y las necesidades futuras. Los equipos son solo la parte visible de la decisión. La infraestructura energética que los sostiene determina si la electrificación genera valor o simplemente desplaza el cuello de botella.

Empezar por el trabajo, no por el catálogo

Antes de elegir baterías, cargadores o sistemas de almacenamiento, los responsables deben entender cómo funciona el centro. ¿Cuándo se alcanza la demanda máxima? ¿Qué equipos deben mantenerse alimentados en todo momento? ¿Cuánto tiempo de interrupción puede soportar la actividad? ¿La generación renovable coincide con las horas de consumo? ¿Cómo cambiarán las necesidades cuando crezcan la flota o las instalaciones?

Estas preguntas parecen básicas, pero determinan la calidad de la inversión. Un sistema dimensionado según el consumo medio puede llegar a su límite justo cuando la actividad es más intensa. Si se adapta al ciclo real de trabajo, puede gestionar los picos, organizar la recarga y mantener la continuidad operativa.

El almacenamiento se convierte en infraestructura operativa

El almacenamiento de energía no debe tratarse como un simple armario que se añade después de tomar las decisiones principales. Bien diseñado, permite equilibrar la demanda, integrar las energías renovables, facilitar la recarga y flexibilizar la relación con la red. En algunas aplicaciones también refuerza la continuidad del suministro cuando este es inestable o resulta caro en las horas punta.

Nuestra experiencia con baterías de iones de litio para equipos de manutención proporciona una base práctica. La selección de celdas, la gestión de las baterías, el control térmico, las pruebas, la garantía de calidad y la facilidad de mantenimiento siguen siendo esenciales en las aplicaciones energéticas industriales y comerciales. Por ejemplo, el sistema EPES5000 de EP tiene una capacidad de almacenamiento de 5 MWh. Esta cifra expresa la energía almacenada, no la potencia de salida; ninguna de las dos determina por sí sola la calidad de un proyecto.

La electrificación funciona cuando la infraestructura energética se diseña como parte de la actividad, no como un proyecto tecnológico independiente.

Medir el valor en términos operativos

La tecnología debe responder a cuestiones que importan a la empresa. ¿Reducirá los gastos energéticos evitables? ¿Mejorará la fiabilidad? ¿Un mejor control prolongará la vida de las baterías? ¿El sistema de gestión permitirá seguir los resultados? ¿Podrá ampliarse la solución sin tener que empezar de cero?

Prefiero definir los resultados esperados antes de hablar de la configuración final. Así, los equipos de ingeniería, operaciones y finanzas comparten criterios para decidir y disponen de una referencia con la que evaluar los resultados después de la puesta en marcha.

Crecer sin perder de vista las necesidades del centro

Los clientes industriales necesitan soluciones que puedan ampliarse sin dejar de ajustarse a sus instalaciones. El diseño modular puede ayudar, siempre que estén bien definidos las interfaces, los sistemas de control, las protecciones y las responsabilidades de mantenimiento. Un sistema mayor no siempre es mejor. Su dimensionamiento debe responder al trabajo, al riesgo y a la viabilidad económica.

Aquí es donde la ingeniería aplicada marca la diferencia. Integra las baterías, la recarga, la infraestructura del centro, los sistemas de control y el mantenimiento. También obliga a abordar una cuestión a veces difícil, pero necesaria: los límites reales del sistema.

Una decisión de dirección, no solo técnica

El almacenamiento se está convirtiendo en un activo estratégico para fábricas, centros logísticos, instalaciones comerciales e infraestructuras de recarga. Las empresas que se preparen con antelación tendrán más opciones a medida que avancen la electrificación y las renovables. Prepararse no significa comprar hoy el sistema más grande, sino entender las necesidades eléctricas, reunir datos fiables y definir un plan que permita crecer.

Mi criterio es sencillo: partir de las necesidades energéticas reales, construir una infraestructura fiable y elegir después los equipos y las tecnologías capaces de convertirla en resultados medibles. Ese orden favorece mejores decisiones y una electrificación duradera.

EPES5000 · EP Equipment ↗

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