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Reflexión de gestión · 27 de septiembre de 2026

Un equipo directivo sólido deja claro quién decide

Por el Dr. Ali Boorang

Cuando un equipo directivo vuelve al mismo asunto sin avanzar, primero examino quién es responsable de decidir. Todos pueden entender la estrategia y seguir sin saber quién tiene autoridad para resolver el equilibrio entre prioridades.

Separar la aportación de la autoridad

El marco RAPID de Bain distingue los papeles de recomendación, conformidad, ejecución, aportación y decisión.[1] Ser consultado no implica necesariamente tener autoridad para aprobar. El equipo debe aclarar esa diferencia antes de que el desacuerdo se convierta en retraso.

Pensemos en una petición hipotética de una fecha de entrega especial. Ventas conoce la importancia comercial; operaciones, la capacidad; finanzas, el efecto sobre la caja. Los tres deben participar. Aun así, hace falta saber quién puede comprometer a la empresa, dentro de qué límites y cuándo elevar la decisión a un nivel superior.

Dar a la decisión límites aplicables

Para una decisión recurrente, dejaría por escrito la elección, la persona responsable, la información necesaria y el plazo. También identificaría las aprobaciones obligatorias, como una revisión jurídica o de seguridad. Aclarar la autoridad no elimina esas obligaciones; evita que cada preferencia se convierta silenciosamente en un veto adicional.

Quien vaya a ejecutar la decisión debe intervenir a tiempo para señalar problemas prácticos. Después, hay que registrar el compromiso y su motivo. Reabrir el debate debería depender de nueva evidencia o de una revisión acordada, no de que el mismo argumento reaparezca en otra reunión.

Hacer útil el desacuerdo

Una persona con autoridad clara necesita un equipo capaz de cuestionar supuestos. Pediría la objeción más sólida, la evidencia que cambiaría la recomendación y los riesgos que permanecen. La rapidez sin escuchar puede ocultar errores; la consulta interminable puede ocultar la evasión. El proceso debe ajustarse a la importancia de la decisión y a la posibilidad de revertirla.

La reunión cumple su función cuando quedan claros la decisión, sus límites y la siguiente acción con su responsable.

En la próxima revisión ejecutiva, elija una decisión que se atasque repetidamente. Aclare quién decide y sus límites, y siga la ejecución. Evalúe el cambio por la capacidad de tomar una decisión acertada y llevarla a la práctica, no solo por terminar antes la reunión.

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